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Las claves del modelo portugués frente al coronavirus

Luego de cumplir casi un mes en estado de emergencia, Portugal registró un total de 599 fallecidos por Covid-19, lo que supone 32 nuevas víctimas en las últimas 24 horas. En tanto, el número de contagios ascendió a 18.091. El secretario de Estado de Salud, António Sales, indicó que la tasa de mortalidad por coronavirus en Portugal se sitúa en 5,5 muertes por cada 100 mil habitantes, lo cual constituye una de las tasas más bajas de Europa. Pero lo que estos números fríos no reflejan es el éxito y la pronta respuesta del estado portugués frente a la pandemia. El gobierno ya anunció que prolongará la emergencia que rige hasta el 17 de abril en todo el país, y que es acatada por la amplia mayoría de la población. Además de presentar un millonario paquete de salvataje económico dirigido a empresas e individuos, el estado portugués no descarta la posibilidad de nacionalizar la compañía aérea TAP, la principal del país.

 Superando apenas los 18 mil contagios de acuerdo al último recuento de la universidad Johns Hopkins, Portugal alcanza una cantidad de casos de coronavirus diez veces menor a las cifras registradas en España, y también queda muy lejos de otros países del continente como Italia, Francia, Alemania, Reino Unido, Bélgica, Holanda o Suiza. Teniendo en cuenta esos parámetros, el secretario António Sales felicitó a los portugueses «por el excelente comportamiento» que vienen mostrando hasta el momento, cumpliendo con las medidas de confinamiento, aunque insistió en pedir cautela a la población. Subrayó la necesidad de aumentar la capacidad de hacer tests masivos y apuntó que Portugal tiene una reserva de algo más de un millón de pruebas diagnósticas. 

En tanto, un millón de estudiantes menores de 15 años no volverán a las aulas durante este ciclo lectivo y podrán seguir los contenidos en casa a través del canal público RTP Memoria a partir del 20 de abril. «En estos días decisivos, no debemos perder el resto de nuestra vida, y eso pasa por mantener la educación porque sobre la educación debemos construir el futuro», dijo al respecto el primer ministro António Costa. En septiembre, cuando se prevé el inicio del próximo año lectivo, Portugal tendrá universalizado el acceso la red de digital.

El primer ministro portugués se mostró cauto sobre la posibilidad de relajar las restricciones impuestas por el estado de emergencia decretado en el país, y destacó que se mantendrán limitaciones para los desplazamientos. En la misma sintonía, el presidente Marcelo Rebelo de Sousa destacó días atrás que Portugal no debe «bajar la guardia» ante la pandemia del nuevo coronavirus, al anunciar la intención de prolongar el estado de emergencia hasta el 1 de mayo. Vigente desde el 19 de marzo y hasta el 17 de abril inclusive, se espera que el procedimiento para autorizar la nueva extensión de la emergencia, que requiere luz verde del gobierno y la aprobación del Parlamento, se produzca en las próximas horas.

El estado de emergencia fue decretado en el país por primera vez en 45 años, y en paralelo a esa medida, el gobierno anunció una serie de medidas económicas por un total de 9.200 millones de euros, destinadas a empresas y trabajadores autónomos especialmente afectados por la pandemia del coronavirus. En resumen, se trató de una inclusión de líneas de crédito accesibles, y una mayor flexibilidad en el pago de impuestos. El paquete anunciado compromete al 17 por ciento del PBI portugués trimestral.

Como parte del enorme esfuerzo económico, el premier Costa declaró el martes al medio online Observador que su gobierno está dispuesto a nacionalizar la aerolínea TAP, de la cual el Estado ya posee el 50 por ciento, para evitar su desaparición ante la actual crisis. Las negociaciones llevadas a cabo por el inversor estadounidense David Neeleman con «otra compañía» para venderle su participación en TAP fueron «suspendidas», declaró el jefe de gobierno socialista. «En este contexto, por supuesto, no podemos descartar la necesidad de nacionalizar TAP, o cualquier otra empresa esencial para el país, y así evitar correr el riesgo de perderla cuando finalice esta crisis”, agregó.

Las claves del éxito

Mientras que Italia y España detectaron sus primeros casos de coronavirus el 31 de enero, la pandemia ingresó a Portugal el dos de marzo. Esto significa que el estado luso contó con un mes de ventaja para preparar un sólido plan de respuesta. «La diferencia en Portugal fue que tuvimos más tiempo para prepararnos», remarcó en ese sentido el neumonólogo Filipe Froes, asesor de la directora general de Salud, Graça Freitas, en una entrevista con el canal de noticias Euronews. Esto le dio tiempo al país para equipar hospitales y aumentar la capacidad de las salas de cuidados intensivos.

Sin duda, el gobierno portugués actuó con velocidad. El 13 de marzo, once días después de la llegada del virus al país, el primer ministro Costa declaró el estado de alerta, lo que implicó el cierre de escuelas, universidades y bares. El 18 de marzo, dos días después de la primera muerte por Covid-19, el presidente Marcelo Rebelo de Sousa decretó el mencionado estado de emergencia por «calamidad pública» , por el cual sumó a las medidas ya adoptadas el cierre de comercios no esenciales.

Además de la rápida respuesta de las autoridades lusas, la obediencia de los ciudadanos fue otro de los motivos por los que el virus no se propagó con la virulencia con que lo hizo en otros países. Ese cumplimiento efectivo evitó que el gobierno tomara medidas más estrictas y agresivas frente a la pandemia.

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