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La ciberdelincuencia se hace fuerte en tiempos de pandemia

Los delitos cibernéticos se han incrementado a nivel global en cierta medida a causa de la pandemia del coronavirus y la necesidad de quedarse en casa y hacer un mayor uso de las tecnologías. Estas necesidades están siendo aprovechadas por los ciberdelincuentes para aumentar su campo de acción.

Estudio Paula Eva Díaz

Actualmente con internet se abren más oportunidades de hacer que nuestras vidas sean mucho más sencillas. Pero el tema es que cuando usamos la red de redes estamos expuestos a numerosos riesgos. Malware, estafas, robo de datos, etc., son muchas las variantes criminales, lo que puede convertir el uso de internet en un auténtico peligro si no se tiene cautela.

Con la llegada del nuevo coronavirus y el confinamiento obligatorio, junto a las medidas tomadas a nivel global, las personas se quedan en casa y hacen un uso mayor del correo electrónico, las redes sociales o incluso debutan en las compras en línea. Y la falta de conocimiento de los usuarios es una gran ventaja para los cibercriminales, ya que les permite aprovecharse con más facilidad.

Por tanto no es de extrañar que muchos países hayan denunciado un incremento considerable de los delitos informáticos en los últimos tiempos y principalmente en lo que va de año. Según reportes, solamente entre febrero y abril de 2020, el sector financiero global tuvo un crecimiento de 200% en el número de ataques cibernéticos.

«La ciberdelincuencia crece a un ritmo muy acelerado, con nuevas tendencias emergiendo continuamente. Los ciberdelincuentes se están volviendo más ágiles, explotan las nuevas tecnologías a una velocidad de vértigo, adaptan sus ataques utilizando nuevos métodos y cooperan entre sí de manera nunca vista hasta ahora. Las redes delictivas operan a escala planetaria, coordinando ataques complejos contra sus objetivos en cuestión de minutos», destaca la web de la Interpol.

Fraude a la vista

El fraude informático —estafas realizadas a través de internet para obtener beneficio económico— es uno de los delitos más comunes, y los hay de todo tipo: desde los timos más sofisticados a engaños más sencillos que pueden funcionar incluso fuera de internet. Lo cierto es que abundan los estafadores, quienes se adaptan, cual camaleón, a cualquier circunstancia para cometer delitos contra los bienes o contra las personas directamente.

Actualmente hay timos que son especialmente comunes, y cada vez están mejor adaptados para hacerse pasar por algo legítimo. Algunos de los más conocidos son:

  • la estafa ludopatía, las relacionadas con los premios, loterías y concursos;
  • el fraude romántico, los relacionados con las compras online;
  • el phising (captar contraseñas o números de tarjetas de crédito imitando correos electrónicos de organismos u organizaciones oficiales);
  • ONG, causas benéficas, y dinero para emergencias, entre otros muchos.

Nuevos tiempos, nuevos delitos

Otra modalidad es la intentar engañar al seguro aprovechando los nuevos recursos. Según varios reportes, se han puesto de moda los ‘fakes’ tecnológicos, los intentos de defraudar al seguro con la suplantación de la identidad mediante el uso de sistemas que permiten recrear la fisonomía facial o la voz de una persona. Para esto usan los ‘deepfakes’ —herramientas de manipulación de imágenes que facilitan recrear caras e incluso voces—, con varios casos registrados.

Por su parte, este 19 de agosto la Guardia Civil española informó que desarticuló en Granada una red de ciberestafadores a los que se les imputa un total de 47 estafas mediante el uso fraudulento de tarjetas de crédito. La organización, integrada por 13 personas y liderada por dos menores de edad, tenía en su poder 777.750 credenciales de correo electrónico con el usuario y contraseña, adquiridas en la ‘deep web’ (internet profunda). Los ciberestafadores robaban el dinero a sus víctimas utilizando datos bancarios y tarjetas que extraían de esas credenciales.

Latinoamérica a la zaga

América Latina y el Caribe no están lo suficientemente preparados para enfrentar los ataques que se producen en el ciberespacio, según destaca el estudio ‘Ciberseguridad, riesgos, avances y el camino a seguir en América Latina’, realizado por la Organización de los Estados Americanos (OEA) y el Banco de Desarrollo (BID).

«Únicamente siete países de los 32 analizados en este reporte cuentan con un plan de protección de su infraestructura crítica, y 20 han establecido algún tipo de grupo de respuesta a incidentes. Esto limita la capacidad de identificar ataques y responder oportunamente a los mismos», explicó el gerente de instituciones para el desarrollo del BID, Moisés Schwartz.

El estudio señala que los ciberataques en América Latina y el Caribe han ido en aumento, apuntando principalmente a las instituciones financieras de América Latina. «La pandemia del COVID-19 y el incremento de la actividad digital que ha generado en la región, ha dejado aún más en evidencia las vulnerabilidades del espacio digital de América Latina y el Caribe», añade.

Lo cierto es que la pandemia ha obligado a muchos a debutar en el mundo digital o hacer un uso más activo de este. Por tanto se deben extremar las medidas de seguridad y no confiar en páginas o mensajes sospechosos. Si bien las medidas de seguridad se han incrementado, también los recursos al alcance de los delincuentes para burlarlas. Usar los recursos disponibles para protegerse y estar alertas, son las mejores garantías para no ser víctima de estos ciberdelincuentes.

Fuente: Sputnik

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